lunes, 16 de mayo de 2011
Batalla de Lepanto.
La presencia turca representó una amenaza para la cristiandad durante mucho tiempo, tanto en el Mediterráneo como en sus sucesivas incursiones hasta las puertas de Viena. Cuando en 1570 atacaron la isla de Chipre – posesión veneciana–, esta agresión trajo como consecuencia la formación de la llamada Liga Santa, integrada por el Papa, la República de Venecia y la monarquía de Felipe II. La participación española, de gran importancia para el éxito de la Liga, fue posible entonces gracias a haberse sofocado, al menos temporalmente, la rebelión que había estallado en los Países Bajos dos años antes.
Tomada la decisión de emprender una expedición naval y reunida en Mesina la flota de los coaligados, sólo restaba decidir el objetivo específico de la campaña. La meta, por supuesto, no podía ser otra que la destrucción de la flota turca de Alí Bajá. La única duda que se planteaba era si atraerla al combate con una demostración en un punto vital del Imperio turco o si, por el contrario, ir directamente a su encuentro.
Fue esta opinión la que prevaleció finalmente y con tal objetivo, la armada de la Liga abandonó Mesina, avistando las naves otomanas el 7 de octubre en el golfo de Lepanto (actual golfo de Corinto, en Grecia). Su fuerza era considerable: 207 galeras, 6 galeazas y 20 navíos armados, además de algunos bergantines y fragatas, totalizando 1.215 piezas de artillería; en cuanto al contingente humano, iban embarcados alrededor de 90.000 hombres entre soldados, gente de mar y remeros. Por su parte, Alí Bajá no podía albergar ninguna duda sobre su misión: el sultán le había ordenado expresamente presentar batalla a los cristianos. Su flota había llegado a Lepanto el 29 de septiembre con ánimo de evacuar a los enfermos y reforzar sus efectivos. Era superior en barcos a la de los cristianos, pues sumaba 221 galeras, 38 galeotes y 18 fustas, pero con sólo 750 cañones; sus efectivos humanos eran algo menores –83.000 hombres–, peor armados, además, en arcabuces y mosquetes. La batalla se inició con el ataque frontal de ambas flotas desplegadas en línea e intentando Alí Bajá envolver sólo el ala derecha cristiana, ya que el ala izquierda se extendía casi hasta la costa.
En ese intento, las dos alas comprometidas –la derecha cristiana y la izquierda turca– mantuvieron un combate particular, alejadas del resto de los contendientes y en la que los barcos de la Liga llevaron en principio la peor parte. El fracaso del asalto frontal de los otomanos y el auxilio de la reserva cristiana a su alejada ala derecha dieron la victoria a don Juan de Austria. Sólo lograron salvarse unos 60 barcos turcos. Lepanto fue la gran victoria cristiana sobre los turcos y la noticia de este triunfo conmocionó a toda Europa, llegando a ser bautizada como “la gran ocasión que vieron los siglos”. En realidad, el éxito se debió fundamentalmente a una circunstancia fortuita, la lucha particular en el intento de envolvimiento turco que, a la postre, permi tiría a la escuadra de reserva cristiana auxiliar primero al centro y después al ala derecha. Pero también a la superioridad de la flota de los
coaligados en artillería y arcabuces y mosquetes.
lunes, 9 de mayo de 2011
Duque de Lerma.
Francisco de Sandoval y Rojas, duque de Lerma) Aristócrata español, valido del rey Felipe III (Tordesillas, Valladolid, 1553 - Valladolid, 1625). Era hijo del marqués de Denia y nieto de san Francisco de Borja. Protegido por su padre y por su tío, arzobispo de Sevilla, se educó en la corte de Felipe II. Gradualmente se ganó la confianza del príncipe heredero, hasta el punto de aconsejar su alejamiento de la corte nombrándole virrey de Valencia (1595-97).
Llamado de nuevo por el príncipe, que le nombró su caballerizo mayor como hombre de confianza, el acceso al Trono de Felipe III tras la muerte de su padre en 1598 le permitió hacerse con el poder en la corte. Alejó a los cortesanos más influyentes del reinado anterior y restringió en beneficio propio el acceso a la persona real (organizando continuos viajes del rey e incluso trasladando la corte a Valladolid entre 1601 y 1606). Situó a la gente de su Casa en los puestos clave del poder (oficios de Palacio, secretarías, juntas y consejos) y empleó los recursos de la Monarquía para fortalecer su propia red clientelar mediante el ejercicio del patronazgo.
Las mercedes reales y el poder omnímodo del que dispuso le permitieron amasar una gran fortuna y engrandecer a su Casa con nuevos privilegios, títulos, cargos, rentas, territorios y enlaces familiares. Nacía así la figura del valido, ministro todopoderoso propio de los llamados «Austrias menores» (Felipe III, Felipe IV y Carlos II), monarcas teóricamente absolutos, pero alejados en la práctica de la gestión política por una mezcla de incapacidad e indiferencia; en el caso de Felipe III, era más bien por indiferencia, que Lerma acentuó cultivando la inclinación del rey por la caza, el juego y los deportes.
La política de Lerma comenzó por la reforma de los órganos de gobierno de la monarquía, fortaleciendo las Juntas en detrimento de los tradicionales Consejos, a fin de ganar en agilidad y carácter ejecutivo, al tiempo que se acrecentaba el poder del valido y sus partidarios.
En lo exterior, impuso una política pacifista, reconociendo con realismo las dificultades financieras y militares por las que atravesaba el país: firmó la paz con Francia, Inglaterra y, sobre todo, con Holanda (Tregua de los Doce Años, 1609). La paz permitió reconstruir la Hacienda Real y la explotación de los metales americanos. También fue obra de Lerma la expulsión de España de los moriscos en 1609-14.
Carlos II.
La batalla de San Quintín.
La Batalla de San Quintín fue un enfrentamiento bélico entre las coronas francesa y española, enfrentándose Enrique II de Valois y Felipe II, llevada a cabo el 10 de agosto de 1557. Los ejércitos participantes en conflicto fueron las fuerzas españolas bajo el mando de Manuel Filiberto de Saboya y las tropas francesas con Gaspar de Coligny a la cabeza.
El Reino de Borgoña fue herencia que Felipe II recibió al dividirse el imperio de Carlos V (o Carlos I de España). Tras la ocupación francesa, que para entonces se perfila como una potencia hegemónica en detrimento de la alicaída España, Felipe II decidió invadir Francia.
Los primeros enfrentamientos se realizaron en territorio italiano, para entonces estaban en juego los dominios del Milanesado (territorio que venia ocasionando conflictos entre ambos países desde la época de Francisco I) cuya posesión correspondía a los españoles. Entonces el Duque de Alba logró sortear la embestida a favor de reino español.
El segundo enfrentamiento se llevó a cabo en la frontera entre Flandes y Francia. El Duque de Saboya hizo creer a los franceses que se dirigiría a Guisa, previo pasar por Champagne, lo que determinó un error estratégico por parte de Francia, que envió sus fuerzas al sitio equivocado. Lo que entonces hizo el comandante español fue dirigirse hacia el camino de San Quintín (localidad de Picardie al norte de Francia). La resistencia que encontraron allí los españoles fue pobre. Cabe mencionar que en virtud del vínculo entre Felipe II y María I Tudor, Inglaterra colaboró con 7000 hombres, sumando a ello los 60.000 soldados españoles, 16.000 jinetes y artillería.
El 10 de agosto, fecha crucial en que se recuerda la Batalla de San Quintín, el sobrino del Almirante Coligny, Montmorency, tenía pensado ingresar a la ciudad cruzando el río Somme. Por un error de táctica militar, consistente en retirar la tropa que respaldaba a los soldados que emprendían la maniobra, los españoles los sorprendieron y los vencieran en pleno cruce.
Padilla, Bravo y Maldonado.
Es un hecho histórico que Bravo, Padilla y Maldonado, dieron su vida por defender las libertades de Castilla, en un movimiento ciudadano que fue denominado "comunero".
El 23 de abril, las gentes que defendían esos principios (entre los que se encontraba evitar los abusos a los indios en América) perdieron frente a Carlos V. A partir de ese momento, el pueblo llano, los villanos de Castilla, no tienen instrumentos para poner cortapisas al rey, que a la hora de sacar "dineros para las guerras y soldados" los obtiene del territorio que le es más fácil.
Es un hecho histórico, no suficientemente conocido, por lo que no es muy riguroso acusar "a pueblos enteros" de decisiones que han tomado sus dirigentes, puesto que a partir de 1521 el progreso generado en Castilla (entonces pujante y rica) se difumina, empobrece y pierde lo más valioso, sus gentes.
Le recomiendo que lea al historiador Josep Pérez, que ha profundizado sobre este hecho histórico.
Por lo tanto, y ese era el hecho central de mi argumentación, no se puede generalizar culpabilizando a unos territorios frente a otros, despertando victimismos, cuando ( como es el caso), la primera Comunidad que pierde los derechos que después le fueron arrancados a Cataluña en 1713, fue precisamente Castilla.
Simplemente lo reitero, por que así fue y sucedió.
Como dice una canción del Nuevo Mester de Juglaría, "desde entonces Castilla no se ha vuelto a levantar".
El 23 de abril, las gentes que defendían esos principios (entre los que se encontraba evitar los abusos a los indios en América) perdieron frente a Carlos V. A partir de ese momento, el pueblo llano, los villanos de Castilla, no tienen instrumentos para poner cortapisas al rey, que a la hora de sacar "dineros para las guerras y soldados" los obtiene del territorio que le es más fácil.
Es un hecho histórico, no suficientemente conocido, por lo que no es muy riguroso acusar "a pueblos enteros" de decisiones que han tomado sus dirigentes, puesto que a partir de 1521 el progreso generado en Castilla (entonces pujante y rica) se difumina, empobrece y pierde lo más valioso, sus gentes.
Le recomiendo que lea al historiador Josep Pérez, que ha profundizado sobre este hecho histórico.
Por lo tanto, y ese era el hecho central de mi argumentación, no se puede generalizar culpabilizando a unos territorios frente a otros, despertando victimismos, cuando ( como es el caso), la primera Comunidad que pierde los derechos que después le fueron arrancados a Cataluña en 1713, fue precisamente Castilla.
Simplemente lo reitero, por que así fue y sucedió.
Como dice una canción del Nuevo Mester de Juglaría, "desde entonces Castilla no se ha vuelto a levantar".
miércoles, 4 de mayo de 2011
Carlos I
(Carlos I de España y V de Alemania; Gante, Flandes, 1500 - Yuste, Extremadura, 1558) Rey de España y emperador de Alemania. Con él se implantó en España la Casa de Habsburgo. Era hijo de Juana la Loca y de Felipe el Hermoso de Castilla. Fue educado en los Países Bajos por Adriano de Utrecht y Guillermo de Croy, recibiendo la influencia de los humanistas del Renacimiento (como Erasmo de Rotterdam).
Carlos I de España y V de Alemania
(óleo de Tiziano)
En 1515 asumió la gobernación de los estados de la Casa de Borgoña (los Países Bajos, el Franco Condado, Borgoña y el Charolais), que le correspondían por herencia de su abuela paterna; al morir en 1516 su abuelo materno, Fernando el Católico, heredó las Coronas unificadas de Castilla (a la que se había anexionado Navarra el año anterior y día a día se iban incorporando nuevos descubrimientos en las Indias) y de Aragón (con sus dominios mediterráneos de Nápoles, Sicilia, Cerdeña y el Rosellón).
Y en 1519, al morir su abuelo paterno, Maximiliano I de Austria, heredó los vastos estados patrimoniales de los Habsburgo (Austria, Tirol, Bohemia, Moravia, Silesia, Estiria, Carintia y Carniola), que llevaban aparejada la candidatura a la Corona imperial de Alemania, para la que efectivamente fue elegido aquel mismo año (aunque no sería coronado formalmente por el papa hasta 1530).
Dueño de tan extensos territorios, Carlos asumió enseguida el proyecto de Gattinara de restaurar un Imperio cristiano universal, para lo cual debía lograr una hegemonía efectiva sobre los restantes reyes de la Cristiandad. Ello le enzarzó en guerras continuas contra los rivales de tal hegemonía. Como rey de España, Carlos suscitó importantes resistencias desde su llegada al país en 1517, debido a su condición de extranjero, rodeado por una corte de extranjeros y con la mirada puesta en objetivos políticos que excedían con mucho los límites de la Península.
La herencia de Carlos
Su política poco respetuosa de la autonomía municipal, al tiempo que la perspectiva de un rey ausente durante largos periodos de tiempo y esquilmando al reino con impuestos para financiar sus empresas europeas, determinaron las insurrecciones urbanas de las Comunidades de Castilla (1520-21) y de las Germanías de Valencia y Mallorca (1519-24), que hubo de aplastar militarmente. Para aplacar los ánimos permaneció unos años en la Península, donde contrajo matrimonio con su prima Isabel de Portugal (1526), como le habían pedido las Cortes de Castilla.
En cuanto a su lucha por la hegemonía en Europa, Carlos tuvo que enfrentarse como campeón de la Cristiandad contra el avance de los turcos, que bajo el reinado de Solimán II el Magnífico, avanzaron por los Balcanes hasta el corazón de Austria (primer asedio de Viena en 1529 y anexión turca de Hungría en 1541), al tiempo que Barbarroja hostigaba la navegación en el Mediterráneo.
Carlos tuvo que librar también cuatro guerras contra el rey «cristianísimo» de Francia, Francisco I, en 1521-26, 1526-29, 1536-38 y 1542-44, motivadas por diversos contenciosos territoriales en Italia y los Países Bajos; Enrique VIII de Inglaterra y otros estados europeos (como Venecia, Florencia, Suiza, Dinamarca o Suecia) se aliaron ocasionalmente a Francia, temerosos de la hegemonía austriaca; e incluso el Papado (bajo León X y Clemente VII) luchó contra el emperador, quien no dudó en hacer que sus ejércitos saquearan Roma en represalia (1527).
En la propia Alemania, la reforma protestante iniciada por Lutero en 1519-21 acabó con la unidad católica; Carlos se mostró inflexible con los príncipes protestantes, a los que exigió primero que retornaran al seno de la Iglesia (Edicto de Worms, 1521) y derrotó luego en la Guerra de Esmalcalda de 1546-47 (batalla de Mühlberg). Pero, finalmente, se vio obligado a reconocer la escisión religiosa (Paz de Augsburgo, 1555), mientras el Concilio de Trento (1545-63) iniciaba la «Contrarreforma» en el bando católico.
Las tensas disputas en el seno de la Casa de Habsburgo le llevaron a desgajar de la herencia los estados patrimoniales de los Habsburgo en el centro de Europa, que pasaron a su hermano Fernando junto con la Corona imperial (1558), quedando separada desde entonces en dos ramas la Casa de Austria. Carlos, enfermo de gota, se retiró al monasterio de Yuste, donde murió.Fracasado de este modo su proyecto imperial, Carlos abdicó en Bruselas en 1555, dejando a su hijo primogénito, Felipe II, los reinos de España y los estados de la Casa de Borgoña, incluyendo las Indias, Italia (Cerdeña, Nápoles, Sicilia y Milán), los Países Bajos y el Franco Condado; junto con dichos territorios, Carlos legaba a su hijo una Hacienda abocada a la bancarrota por los ingentes gastos de las campañas imperiales.
lunes, 2 de mayo de 2011
Árbol genealógico de los Austrias.
Fernando de Aragón e Isabel de Castilla eran los padres de Juana la Loca. Maximiliano de Habsburgo y María de Borgoña, los padres del marido de Juana, Felipe el Hermoso.
Juana y Felipe tuvieron a Leonor, Isabel, Carlos I, María, Catalina y Fernando.
Carlos I e Isabel de Portugal contrayeron matrimonio. De ellos 2 nació Felipe II.
Éste se casó con Ana de Austria. Tuvieron a Felipe III.
Felipe III se casó con Margarita de Austria . Su descendencia fue Felipe IV.
El hijo de Felipe III, se casó con Mariana de Austria. El hijo de éstos fue Carlos II.
Carlos II se casó con Marina de Neoburgo. Ellos no tuvieron sucesión.
Juana y Felipe tuvieron a Leonor, Isabel, Carlos I, María, Catalina y Fernando.
Carlos I e Isabel de Portugal contrayeron matrimonio. De ellos 2 nació Felipe II.
Éste se casó con Ana de Austria. Tuvieron a Felipe III.
Felipe III se casó con Margarita de Austria . Su descendencia fue Felipe IV.
El hijo de Felipe III, se casó con Mariana de Austria. El hijo de éstos fue Carlos II.
Carlos II se casó con Marina de Neoburgo. Ellos no tuvieron sucesión.
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